Guerrero Pacifico

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Cómo cuidarnos en un tratamiento de fertilidad

Cada 4 de Junio se celebra el Día Mundial de la Fertilidad, con el objetivo de visibilizar los problemas para concebir que se presentan cada vez con más frecuencia en la población.
 
Para muchas mujeres, de repente, un día el deseo de ser una madre se encuentra con la dificultad de tener hijos/as de forma natural. Ese día, la mujer y/o su pareja se enfrentan a una situación compleja, un tratamiento de fertilidad como vía necesaria para alcanzar esa deseada maternidad. Un proceso duro a nivel físico e indudablemente también, a nivel emocional y psicológico.
 
Pautas para afrontarlo de la mejor forma posible
 
Para las que estéis en esta situación, os dejo algunas pautas para afrontar el tratamiento desde una perspectiva más serena y positiva que ayude a conseguir el resultado:
  1. Vivir el proceso con paz interior: He marcado un objetivo y estoy haciendo todo lo que depende de mí.
  2. Aplicar técnicas de relajación
  3. Aceptar y gestionar las emociones en las distintas fases del tratamiento: Por ejemplo, reconocer y expresar el enfado (“siento rabia por todo lo que me está pasando”) o el miedo (permitirnos sentirlo para luchar contra él).
  4. Trabajar con los pensamientos: Es la interpretación de un acontecimiento externo lo que hace que me sienta de una determinada manera (dos personas y una misma desgracia, no lo viven igual). Se trata de darnos cuenta de cómo pensamos y darle la vuelta, así lo que sentiremos será diferente. Es fundamental cuidar nuestro lenguaje interno (ser amables con nosotras mismas y decirnos cosas que ayuden en este momento)
  5. Trabajar los sentimientos: Luchar contra el victimismo, el resentimiento y la culpa. Gestionarlo adecuadamente para sentirnos bien.
  6. Valorizar otros aspectos de la vida de la persona (en algunos momentos se olvida que hay vida más allá del objetivo de la maternidad/paternidad)
  7. Mejorar la comunicación y evitar el aislamiento: Compartir mi problema lo hace más pequeño. Es fundamental usar técnicas asertivas y aprender a pedir a nuestro entorno (pareja, familia…) lo que necesitamos para que nos ayuden.
El diagnostico de infertilidad y el tratamiento como vía imprescindible para lograr la meta de tener hijos es un carrusel emocional muy complejo y es recomendable contar con la ayuda de profesionales que, desde el respeto y la comprensión, te enseñemos a utilizar tus propios recursos para enfrentar la situación.
 
Y ante estas circunstancias, ¿cuándo empiezan los problemas de conciliación? Siempre… ¿con la llegada de un hijo/a?
 
Sabemos que a veces y en condiciones normales, los problemas de conciliación empiezan durante el propio embarazo, cuando en las compañías y a pesar de las garantías legales que tiene la mujer en esta situación, encajan mal las ausencias y/o necesidades concretas de esta etapa.
 
Un problema especial se plantea cuando para conseguir el embarazo la trabajadora comienza un tratamiento de fertilidad. Habitualmente, éstos se alargan durante varios meses y requieren de visitas al especialista, pruebas específicas… y todo, en momentos muy concretos que no siempre es posible programar con mucha anticipación. Además, y si todo llega a buen término, el final del tratamiento es el inicio del embarazo.
 
Es por todo esto que, si las futuras madres no cuentan con el apoyo de su empresa, el trabajo puede ser otra fuente de estrés en un momento en el que es fundamental mantenerlo a raya.
 
Legalmente no existe una protección especial para las mujeres sometidas a tratamientos de fertilidad, si bien es cierto que la jurisprudencia en España ya ha dado la razón a la mujeres despedidas durante estos procesos. A pesar de no haber una normativa específica, se hace extensible la protección legal a la mujer, no sólo durante el embarazo, sino también ante la probabilidad del mismo.
 
Los expertos recomiendan que se notifique a la empresa por escrito la intención de la trabajadora de ser madre y el tratamiento de fertilidad por el que está pasando, pero cuando esté lo suficientemente avanzado (generalmente coincidiendo con la punción ovárica).
 
Si el despido a la trabajadora sobreviene en fases iniciales del tratamiento y siempre que la empresa esté informada, el despido podría acreditarse como discriminatorio por razón de sexo. En este sentido, habría que valorar si se comunica antes.
 
Afortunadamente ya hay empresas en las que existe una concienciación con la maternidad y la conciliación, en las que se ofrecen posibilidades especiales a sus trabajadoras en tratamientos de reproducción asistida.
 
Cada futura mamá y conociendo el tipo de empresa en la que trabaja, tendrá que decidir, desde la libertad, si comunica o no el proceso en el que se encuentra y el momento en el que lo hace.
 
En cualquier caso, la prioridad de la futura madre en este momento debe ser cuidarse, física y emocionalmente.
 
¿Quieres compartir tu experiencia? ¿Qué opinas?
 
Si tienes alguna duda y quieres contactar conmigo, puedes hacerlo enviando un email a pbellot.coach@gmail.com

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